Comparación constante
Ver cómo otras colegas progresan y llenan sus estudios mientras vos sentís que te quedaste estancada en el mismo lugar.
Esclavitud horaria
Atender un sábado a la noche o domingo a la mañana por el miedo constante a perder la clienta.
Culpa financiera
Comprar insumos con temor y culpa porque no sabés si esa inversión va a volver con la agenda de la semana.
Inestabilidad
No poder planificar gastos, gustos ni vacaciones porque tus ingresos dependen de la temporada o del humor de la gente.
Tiempo regalado
Pasar horas creando un nail art perfecto para terminar cobrando una miseria que no paga tu valor.